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jueves, 28 de enero de 2021

San Cristóbal de las Casas, el Pueblo Mágico consentido de los mexicanos y foráneos

 



San Cristóbal de las Casas, uno de los Pueblos Mágicos favoritos, es de esos lugares que desde que pones un pie te enamora por completo. Además de ser sumamente colorido y pintoresco, tiene un ambiente bastante agradable.

Considerada por muchos como uno de los lugares que visitar en México imprescindibles, esta pequeña ciudad de Chiapas, es una de las paradas a considerar en cualquier viaje a México. Con unas calles repletas de color, rodeadas de tierras de gran arraigo indígena, San Cristóbal de las Casas es una base perfecta para conocer esta zona de la increíble Chiapas.





Actividades que puedes realizar en San Cristóbal de las Casas

Para que tu visita a este pueblo mágico sea aún más agradable y llena de gratos momentos, puedes realizar muchas actividades en este Pueblo Mágico, y aquí, te dejamos algunas opciones para disfrutar tu estancia en San Cristóbal de las Casas.

  • Andadores turísticos

Si algo caracteriza a este encantador Pueblo Mágico es que se disfruta mucho caminando. Básicamente el centro histórico abarca dos grandes calles peatonales en forma de cruz: El Andador Guadalupano y el Andador Eclesiástico, ambos son sumamente coloridos y muy transitados a cualquier hora.





  • Catedral de San Cristóbal de las Casas

Este templo, dedicado a San Sebastián, acogió la diócesis de San Cristóbal de las Casas. Su decoración barroca exterior y los retablos de San Juan Nepomuceno y la Virgen de la Asunción, así como la pintura de Juan Correa que preside la sacristía, son sus principales atractivos.





  • Callejear hasta la plaza Principal y el Arco del Carmen

El corazón del Pueblo Mágico es la plaza Principal de la ciudad, en donde se reúnen los lugareños para charlar, dar una vuelta o escuchar música en vivo. El Arco del Carmen es, posiblemente, la mejor expresión del arte mudéjar mexicano. Construido en el siglo XVII y convertido en símbolo de la ciudad, garantiza un impacto memorable.




  • San Juan Chamula

A 10 kilómetros de San Cristóbal de las Casas se ubica San Juan Chamula, una población formada por miembros del pueblo maya tzotzil. Estos nativos destacan por sus originales costumbres religiosas. No permiten tomar fotos en sus templos, cuyos pisos están cubiertos de hojarasca de pino local y sus interiores están repletos de velas.





  • Gastronomía

Es bien sabido que de Chiapas viene uno de los mejores cafés del mundo. En San Cristóbal de las Casas existen gran cantidad de cafeterías donde te puedes sentar plácidamente a contemplar los atardeceres y lo colorido de sus casas. Debes saber que este producto es cultivado por pobladores indígenas y en su mayoría es café orgánico.





San Cristóbal de las Casas ofrece platillos que te activaran los 5 sentidos. Por ejemplo; tamal de bola, tamal de chipilín con pollo o el de zafrán. Pero tampoco te puedes perder del asado coleto, el tachilhuil, la chanfaína, guajolote en mole, sopa de pan, cecina de res, costilla de puerco adobada y carne asada.




  • Ciudad Maya de Toniná

Es un sitio lleno de cultura maya. En las ruinas de Toniná hallarás estelas de piedras talladas con gran detalle y edificios de grecas espirales escalonadas.

Del mismo modo hay un campo para el juego de pelota y el museo de sitio de Toniná. Construido en un rectángulo que representa la creación del universo, sin duda, dentro encontrarás objetos arqueológicos, esculturas de piedra y más.




  • Cascadas El Chiflón

A las cascadas El Chiflón se puede llegar dando un paseo por una rústica escalera, durante el cual se aprecian hermosos saltos de agua. Las más importantes son Velo de Novia, que mide 120 metros, La Quinceañera y Arcoíris.




  • Coloridos mercados

Por si aún no es suficiente dosis de color, los mercados de San Cristóbal son el mismísimo arcoíris y el premio mayor se lo lleva el Mercado de Artesanías, un total laberinto de mil colores y texturas. Es el lugar ideal para comprar textiles y otras artesanías a muy buen precio.




  • Museos en San Cristóbal

Los más representativos son: el MUSAC o Museo de San Cristóbal que es gratuito; el del Cacao, Jade y Ámbar, (tres elementos muy característicos del estado de Chiapas); el de Textiles y el Na Bolom. En general todos son paradas cortas, pero muy interesantes.



martes, 26 de enero de 2021

Caracol púrpura, el origen de un tinte natural

 



El caracol Plicopurpura pansa es un molusco que habita en la costa del Pacífico desde Baja California hasta Perú e Islas Galápagos el cual produce un fluido que, en presencia de luz y oxígeno, forma un tinte de color púrpura que es utilizado como mecanismo de defensa ante depredadores.




En las costas de Oaxaca, artesanos de diversos grupos étnicos chontales, huaves, nahuas y zapotecos y mixtecos trepan los acantilados para ordeñar a esta especie que se encuentra adherida a las rocas arriba de la marea, donde recibe la brisa marina.




Su tinte ha sido empleado para teñir prendas de vestir con alto valor cultural que han recorrido el mundo en bordados sobre algodón o en lana tejida en telar de cintura. Por siglos ha dado el más puro y firme color del espectro violeta que sin fijadores resalta en blusas, faldas, diademas, rebozos y otras prendas de vestir de las culturas mixteca, chontal, zapoteca, huave y huichol, que han recorrido el mundo en bordados sobre algodón o en lana tejida en telar de cintura.



Hace unas décadas, la zona del litoral oaxaqueño donde habita este molusco gastrópodo fue decretada zona de conservación para preservarlo, pero la disposición fue cayendo en el olvido ante un turismo ávido de sensaciones gustativas que llevó a la gastronomía a crear manjares de un sabor picosito que solo este caracol les puede dar.


Características de los caracoles púrpura

Los caracoles púrpura desarrollan su vida en las rocas y en el nivel de intermareas, esto es, se mueven al ritmo de la marea alta y la marea baja, siempre en las rocas.

Se conocen dos tipos de caracol púrpura: el Purpura pansa y el Purpura collumelaris, de los cuales el primero es el más abundante y conocido




  • Purpura pansa

El Purpura pansa tiene como características básicas la concha gris-verdosa con varias hileras de picos bien definidos y entre ellos varias líneas blancas y finas.

El dorso o parte interna de la concha es abierto, tiene un apérculo o tapa ósea negra que guarda el cuerpo blando, y bajo la colmuela tiene una arte como media luna de color salmón fuerte.

El borde afilado de su cavidad dorsal es un poco ondulado y afilado, y de color negro azuloso hacia el interior.


  • Purpura collumelarises

El Purpura collumelarises es básicamente igual, aunque su concha es más gruesa y redonda, y sus picos son más pequeños e irregulares. La cavidad dorsal de collumelaris es más estrecha y la media luna debajo de la columela es de color salmón suave.

El borde es grueso y de color blanco y tiene unas protuberancias que asemejan costillas, que se prolongan hacia el interior de la concha. Esta zona es más bien de color blanco.




Especie protegida

Esta especie está sujeta a protección especial por la NOM-059-SEMARNAT-2010 y listado entre las 372 prioritarias, según el acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación el 5 de marzo de 2014.

 

jueves, 14 de enero de 2021

Zimapán, Hidalgo: un lugar rodeado belleza natural que te enamorará

 



Hay un lugar ideal para pasar un fin de semana (cuando el semáforo epidemiológico permita hacerlo, pero mientras tenlo en tu lista). Se trata del Pueblo Mágico de Zimapán, en la Sierra Gorda hidalguense y a tres horas y media de la Ciudad de México. 

Es el municipio más grande del estado de Hidalgo, con un paisaje semidesértico y climas muy variados. Los escenarios son asombrosos y ofrecen muchas actividades.




El atractivo principal de Zimapán es su espectacular monolito de 15 metros de alto llamado El Vigilante que muestra dos perfiles perfectamente formados de manera natural, rodeado de cajetes prehispánicos y paisajes increíbles del cañón de infiernillo, además de una imponente presa, que es el embalse de agua más grande del centro del país.


Gastronomía

La cocina local ofrece chalupas, cecina seca, y enchiladas; como postres hay pan casero, pastes, y tamales de dulce, y existen bebidas de frutas de la estación, pulque y vinos.




Artesanías

Las compras son de ayates bordados, morrales, juguetes en madera; cestas, fruteros y juguetes de ixtle. Así como figuras decorativas en migajón o bordados de carpetas y manteles a gancho.




¿Qué visitar en Zimapán?

Este Pueblo Mágico está lleno de lugares increíbles, y aquí te mencionamos solo algunos.

  • Parroquia de San Juan Bautista

Como todo buen Pueblo Mágico, la iglesia gigantesca y con arquitectura colonial no podía faltar. Desde 1722 es uno de los edificios barrocos mejor logrados de la Sierra Gorda y su púlpito es único en el mundo.




  • Sabino

Es el único árbol notable del estado de Hidalgo, por su majestuoso tamaño y el sorprendente grosor de su tronco.




  • Cañón del Infiernillo

En el límite del estado de Hidalgo y Querétaro está la presa más famosa de Zimapán: Fernando Hiriart Valderrama, lugar donde se esconde el Cañón del Infiernillo que mide poco más de 400 metros de altura y por el cual pasa el río Moctezuma.






Además de dar un paseo en lancha por el embalse de agua más importante del centro del país, recorrerás los senderos mineros de la Peña del Águila y los cañones del Epazote y de las Brujas. Si tu visita no es de paso, podrás hospedarte en las cabañas cercanas a la presa.



  • Parque Nacional Los Mármoles

En el Parque Nacional Los Mármoles se alzan la Barranca de San Vicente y el Cerro de Cangandhó (mejor conocido como la "piedra imán" ya que en la cima hay una piedra capaz de atraer todo tipo de objetos metálicos). Este parque es la segunda Área Natural Protegida más grande del estado de Hidalgo (la primera es el Parque Nacional El Chic), y, de acuerdo con el Consejo Nacional del Ambiente (CONAM) la habitan jaguares, pumas, ocelotes y  yaguarundis (un felino parecido al gato).






Contempla el atardecer y su gran biodiversidad. Además, en temporada invernal, por ningún motivo debes perderte una de las hermosas nevadas.

 

  • El Vigilante

El  Vigilante es un monolito de 15 metros de altura donde se pueden apreciar, dicen, dos perfiles de rostros humanos formados creados de manera natural por la erosión a lo largo del tiempo. Desde aquí se aprecian muy de cerca el Cañón del Infiernillo y la Presa Hiriart.






A este mirador es posible llegar en transporte público o privado; está a 30 minutos de la cabecera municipal.


  • Grutas Xajhá

Entre grandes cañones y caprichosas formaciones geológicas de la naturaleza, las grutas de Xajhá y su excitante acceso convierten la visita en una experiencia mágica, donde la recompensa son sus relajantes y cristalinas aguas termales; ofrece además paseos en lancha, espeleísmo, renta de cuatrimotos, rappel, senderismo, tirolesa, zonas de acampar y palapas





  • Villa La Encarnación

En el mismo Parque Nacional Los Mármoles se encuentra La Encarnación, la antigua y pintoresca villa de estilo inglés, fundada en 1815, que conserva algunas ruinas de la fundadora de hierro rodeadas de naturaleza. De acuerdo con el sitio oficial del municipio de Zimapán, en La Encarnación se fundieron algunas partes de la Torre Eiffel.





Cuando se pueda, date una vuelta a Zimapán para caminar por sus calles empedradas y explora las maravillas naturales que el pueblo minero posee, rodeado de agua y montañas; es un paisaje que no te puedes perder.

 

miércoles, 13 de enero de 2021

Gabaneras de Hueyapan, Morelos: creadoras de piezas textiles únicas en México y en el mundo

 





A las faldas del volcán Popocatépetl, el pueblo de Hueyapan es una de las zonas más frías del estado de Morelos. Para resistir las bajas temperaturas, todavía más en la temporada de invierno, los adultos acostumbran echarse encima gabanes y rebozos, prendas que las mujeres elaboran con sus propias manos, usando los recursos que les da la naturaleza.





Gabaneras de Hueyapan, mujeres de tradición

Mujeres de Hueyapan, también conocidas como las "gabaneras" de Hueyapan, mantienen una emblemática tradición del central estado de Morelos. Para su trabajo, emplean el llamado telar de cintura, que se amarra a un árbol o un poste. En sus hogares se dedican a confeccionar las prendas que, durante siglos, han acompañado a los hombres y mujeres del pueblo. Lo hacen usando todo lo que la naturaleza les regala: la lana la obtienen de los borregos que hay en la localidad, mientras que los tintes son elaborados con las plantas, flores y frutos que crecen en la zona. Los colores vienen de la naturaleza: de la grana cochinilla, el añil, flores y plantas, y hay algunas que nos sirven como fijadores para que nuestras piezas no se despinten.






¿Cómo es la elaboración de los gabanes?

Las manos de las gabaneras son de mujeres de la comunidad indígena de Hueyapan, en las faldas del Popocatépetl, herederas de una tradición que conservan las gabaneras a partir  del tejido de lana en telar, da identidad a su pueblo.






Una comunidad que conserva sus tradiciones artesanales, la actividad textil, que combina el uso del telar de cintura con la lana de borrego. Las abuelas enseñan a sus hijas, a partir del siglo XVI las mujeres indígenas dedican gran parte de su vida a tejer.




La mano de las artesanas empieza en el trasquilado del borrego, la lana del animal es recortado a mano con ayuda de unas tijeras bien afiladas. La lana debe lavarse con agua caliente, para que así, elimine la grasa natural del borrego: se enjuaga y se remoja varias veces con el agua caliente y ceniza, se deja en reposo por 24 horas, esto es para que limpie a profundidad la lana; con ayuda de un palo de madera la lana debe ser tallada, este palo sirve para hacer fuerza y libere residuos de hierbas, espina, grasa y tierra. Se seca y viene la limpieza manual, con los dedos de la mano se separa para eliminar basuritas, espinas; esto lleva un poco de tiempo, es decir, hay que tener paciencia. Es aquí, donde va a depender de la calidad de la pieza artesanal. 






El proceso es apoyado por instrumentos totalmente naturales, las cardas que son la flor que se convierte en semilla y al estar seca parece un cepillo; se le conoce como peinado de la lana, se alinean las hebras que conforman la lana; el peinado se hace con dos cardas encontradas de manera opuesta, debe ser con movimiento rápido, se hace en sentido de arriba hacia abajo, la lana que es peinada cubre totalmente la carda, para después con agilidad la artesana separa la lana de manera uniforme, el ancho de la lana depende del grueso de la carda.





Se da paso al hilado de la lana, para ello se utiliza una vara corta de madera en su base tiene una piedra o una pieza de barro en forma circular, esta pieza también es herencia familiar, ya que, sí es de piedra labrada a mano, si es barro se pueden ver las greca de origen prehispánico; se incrusta la vara para formar una sola pieza, se le conoce como "Malacate".

Es momento que "baile el malacate", como una pirinola, en una base lisa (cazuela, plato), se coloca entre las piernas y así la lana se tuerza en las manos y se forme el hilo, cada una de las porciones que salieron del peinado con ayuda de la carda, ahora se unen una tras otra con la ayuda del malacate, salen metros y metros de hilo.








El urdidor se ve en el corral de la casa, es elaborado de madera de manera transversal, cada viga sostiene cinco pequeños postes, forman en total quince postes, conocido como el urdidumbre (conjunto de hilos a una sola medida), esto define el tamaño del tejido.

En la actualidad los urdidores son los mismos palos pero ya tienen como base un trozo de madera, ya pueden ser utilizados adentro de los hogares de las gabaneras, esto lo hace más cómodo.

El atole de masa es muy común tomar por estas tierras, también lo usan para bañar el hilo para dar mayor resistencia, actualmente el atole de harina de trigo es utilizado. El atole debe penetrar bien en los hilos, se deja reposar por unos minutos. Se saca y ahora será colocado en el telar de cintura prehispánico; el telar está compuesto por otates que extienden los hilos, después de terminar de colocar en los otates se debe tensar de los extremos y se deja secar.

Separación de la urdidumbre, los hilos secos deben ser separados, ya que con el atole se pegaron unos con otros, después se procede a manipular cada hilo para iniciar ahora sí el tejido.

Entretejer la tela, un hilo arriba y otro abajo, sí llegara a estar un hilo mal colocado esto hace retroceder o impedir que continúe el tejido.

El telar se compone con un otate más, la espalda, el lanzador de hilo y varas de medición, ordenados los hilos se da inicio a tejer la tela.






El lanzador cruza por en medio de los hilos de lana transversales, este hilo es apretado por la espada, la cual es jalada con fuerza hacia la tejedora, de acuerdo a la cintura de la artesana la estabilidad es proporcional, al apretar el hilo es ahí donde inicia el tejido. Se avanza por parte de abajo del telar; las varas dan la medición para que se forme las formas, figuras del tejido, de forma uniforme, con ayuda de espinas o tachuelas la varas de una madera suave se fija y se va recorriendo según se da el tejido.

El tejido depende de la prenda, puede tardar de un mes o más tiempo, al terminar de tejer vienen los acabados con los amarres, son ataduras entre hilos que forman figuras, dando el toque a la pieza.

Con ayuda de sus rodillas y las manos tuercen extensiones de hilo, para colocarlos a los extremos de los gabanes. La pieza se lava con jabón de pasta para liberar el atole y pueda quedar suave.






A pesar de los años, el proceso se conserva casi intacto, sólo ha cambiado el uso de nuevos diseños, la creación de nuevas mezclas de colores; ahora elaboran morrales, carteras, bolsas y mochilas.

Con la técnica prehispánica el hilo es pintado con pigmentos naturales, obtenidos de plantas y animales del campo: flor del pericón, jarilla, grana cochinilla animales del nopal, añil vegetal y el negro natural del borrego. Para hacer un color más intenso se "lava" dos o tres veces en el tinte. Menos lavadas para colores más claros.






Hueyapan conocido como la cuna del chal bordado, las gabaneras saben muy bien tejer la lana, no intervine máquina mecánica, todo es manual. Comunidad donde las mujeres siempre está para recibir a la gente que guste conocer su forma de vida, y sin duda, creadoras de unas increíbles y únicas obras de arte textil.