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jueves, 28 de enero de 2021

Quinametzin, los gigantes que habitaron México

 



Las crónicas de los evangelizadores en la Nueva España e historiadores novohispanos cuentan que en la época prehispánica existieron hombres enormes (gigantes) en lo que hoy es nuestro México. La gente los llamaba quinametzin (un término empleado en la mitología mesoamericana para personas de gran altura) y se mantuvieron bajo su dominio hasta que se cansaron y se levantaron en su contra.

Pero, ¿Cuál es el origen de aquellos gigantes?

El origen de los quinametzin es incierto. No obstante, un antecedente importante podemos encontrarlo en el mito del Quinto Sol. Según este, en el principio de los tiempos, los dioses mexicas decidieron crear vida. Así nació Ocelotonatiuh, un sol hecho de tierra, junto con seres humanos gigantescos.

Aquellas criaturas medían alrededor de siete metros de altura. Sin embargo, debido a su descomunal tamaño, esos hombres eran lentos y torpes a tal grado que, cuando se caían, ya no podían levantarse y así morían.




Los dioses contemplaron decepcionados a los gigantes y decidieron destruirlos. Quetzalcóatl derribó al sol de tierra. Se desataron olas de terremotos y los gigantes fueron tragados por las grietas del suelo.

Puede que algunos de los gigantes que Quetzalcóatl pensó destruidos, hubiesen sobrevivido y después atormentado a los olmecas-xicalancas.

Gigantes según los evangelizadores

En la cosmogonía azteca, los quinametzin habitaron en la era de Atonatiuh, el Sol de agua en la mitología mexica, que concluyó con inundaciones.

Luego de la conquista, se hallaron huesos muy grandes. Un relato del fraile Andrés de Olmos, famoso por su labor como filólogo del náhuatl, huasteco y totonaco, cuenta que, en el palacio del primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza, se encontraron huesos de un pie humano donde cada dedo medía casi la palma de una mano.




De Olmos nació en España a finales del siglo XV y vivió en la Nueva España entre 1528 y 1571. El fraile escribió sobre semi gigantes en su época en lo que hoy es Cuernavaca, Morelos y en Tecalli, Puebla.

El vocablo quinametzin es el plural de quinametli y se traduce al español como gigante. También es el nombre con el que diversos autores han bautizado a los primeros habitantes de México.

En el Códice Zumárraga explica que, para los indígenas, los gigantes fueron creados por los dioses y perecieron en la catástrofe de Atonatiuh, una supuesta gran inundación en la zona montañosa de Tlaxcala.




Pero esta es una forma mítica e incluso metafórica de decirlo, pues investigaciones posteriores indican que los quinametzin fueron destruidos por un grupo de mercaderes provenientes de la costa quienes lucharon por el poder y la tierra que ellos habitaron.

Los historiados novohispanos refieren que fueron destruidos por los olmecas-xicalancas, quienes llegaron a Tlaxcala después del 200 antes de Cristo aproximadamente.

El grupo provenía de alguna parte del Golfo de México, eran mercaderes y poblaron los valles y montañas de Tlaxcala, Huejotzingo y Cholula. El historiador novohispano Mariano Veytia cuenta que cuando ocuparon las riberas de Atoyac, los olmecas-xicalancas se encontraron con gigantes desnudos y despeinados que cazaban aves y animales terrestres y comían frutas y yerbas silvestres.

De acuerdo con Veytia, en el año 107 después de Cristo, los olmecas-xicalancas pagaron tributo a los quinametzin, hasta que se hartaron y les tendieron una trampa para matarlos. Prepararon un banquete en su honor y esperaron a que estuvieran ebrios para acabar con todos.




Los gigantes aparecen en varios códices de frailes: en el de San Juan de Zumárraga, el Florentino (dirigido por Bernardino de Sahagún) o el de Vaticano; y en escritos de fray Andrés Olmos o fray Diego Durán.

Los frailes buscaban explicaciones para los edificios de gran tamaño dedicados a los dioses indígenas. De acuerdo con la revista de Arqueología Mexicana, los evangelizadores atribuyeron la construcción a las pirámides más grandes, como la de Cholula, a los gigantes.




La Biblia les dio la idea de que los creadores de esas grandes edificaciones podrían ser seres similares a los descritos en pasajes bíblicos: el Goliat contra el que lucha David u otros relatos donde el triunfo de una persona se ve realzada por vencer a individuos superiores en tamaño y fuerza, explica la publicación.

La revista especializada señala que hasta ahora no se conocen casos de grupos enteros que tuvieran ese patrón en su estatura. Los huesos hallados por conquistadores en Tlaxcala y por De Olmos en el palacio del virrey Mendoza eran de animales, solo que la paleontología del siglo XVI no estaba tan adelantada para darse cuenta que no eran fósiles humanos.

 

martes, 26 de enero de 2021

Las 7 luminarias, Guanajuato: Un lugar donde crecen vegetales gigantes y hay avistamiento de OVNIS, entre muchos otros misterios

 




Ya sea por particularidades geológicas, por condiciones meteorológicas o a veces, incluso, sin explicación alguna, hay lugares que sugieren un halo de misterio. Al centro de México, en el estado de Guanajuato, existe uno de estos.

El Valle de Santiago fue refugio de tribus recolectoras, que utilizaban los volcanes y lagos como albergue temporal. Las oleadas humanas posteriores se asentaron en los lugares vacíos en las márgenes del gran lago del Bajío, otras seguían su paso dejando un mosaico cultural que se adivina por los vestigios arqueológicos en los distintos sitios. En este lugar se encuentran "Las 7 luminarias". Se ubica a unos 20 kilómetros de Yuriria y su nombre se debe a sus 7 volcanes extintos, distribuidos en un área de 90 km.2 y tiene un halo de misterio. Estas siete formaciones parecen estar alineados con las estrellas de la Osa Mayor.




Es un lugar lleno de misterios y leyendas acerca de vegetales gigantes, avistamientos OVNIS, un supuesto "primo de Nessy", llamado Chac por los habitantes de la zona y el cual supuestamente vive en los túneles subterráneos que conectan los cráteres, y fenómenos sorprendentes.




En algunas de estas hoyas se han formado lagos y a cada una de ellas se les atribuye una importante carga energética.




La Alberca

Uno de los cráteres más visitados ya que se dice que su lago no tiene fondo, y que contiene canales subterráneos y remolinos en su centro. Sus aguas son sulfurosas y dicen que avisa cuando alguna catástrofe ocurrirá tornándose de color rojo. Este cráter también es conocido como "El Templo del Silencio".


Hoya de Cíntora

A esta agua salada se le atribuyen propiedades curativas y en su interior se han encontrado cuevas con pinturas rupestres y vestigios arqueológicos.


La Hoya de Flores

El más grande de los cráteres y también se le conoce como la Hoya Álvarez. En su interior podemos encontrar aguas termales y manantiales que brotan desde su suelo.  Aquí también hay vestigios rupestres y basamentos ceremoniales.


Rincón de Parangueo

El Rincón de Parangueo tiene tierra color blanco y aguas alcalinas, se llega a él caminando completamente a obscuras por un túnel de 500 metros de largo. Se dice que es uno de los cráteres con mayores concentraciones de energía. 





Hoya de San Nicolás

En la Hoya de San Nicolás se dice que sus aguas formadas en tiempos de lluvia cambian de color para presagiar un evento climático, correspondiente también a la llegada de una nueva estación del año.


La Hoya Blanca

También conocida como Hoya de Piedra, se trata del cráter de mayor altura, con una altitud de 1850 metros. 


La Hoya de Solís

La Hoya de Solís es uno de los que parecen más de ciencia ficción, ya que en este cráter se cultiva todo tipo de vegetales, que muchas de las veces tienen tamaños enormes.

 

 


lunes, 25 de enero de 2021

El viajero del tiempo encontrado en la Zona del Silencio, en México




En un artículo pasado, habíamos hablado sobre la misteriosa Zona del Silencio, un lugar en nuestro México que atrae no solo por su belleza, sino también por su misterio por las leyendas que existen en torno a ello. Ubicada en Bolsón de Mapimí, una parte desértica que se encuentra entre los estados de Durango, Coahuila y Chihuahua. Esta zona es conocida por las leyendas que incluyen teorías de este mundo y del espacio exterior. 





Además de admirar el árido, pero igualmente bello paisaje podrás ser testigo de los fenómenos tan peculiares que suceden en la Zona del Silencio pues simplemente las brújulas se detienen, los radios dejan de captar señal ya que las ondas hertzianas dejan de transmitir por lo que también los relojes se detienen.

En esta ocasión, hablaremos sobre un caso impresionante e increíble ocurrido en este lugar. ¿Crees que viajar en el tiempo sea posible?


El viajero del tiempo que fue encontrado en la Zona del Silencio

 



En el año 2002, un automóvil descompuesto y humeante se encontró en una de las carreteras de la región de Bolsón de Mapimí al Norte de México, todo parecía que había sido un accidente de vehículos convencional, pero nadie imaginó que se convertiría en uno de los sucesos más extraños de los que se tengan registros.
Todo comenzó un 6 de julio de 2002, cuando una pareja recorría una de las carreteras de la región, poco después de las 19 horas avistaron una columna de humo en el horizonte, parecía provenir de entre la maleza a un costado de la carretera, Saúl Altamira y Elena García, eran la pareja de mexicanos que se dirigían rumbo a la ciudad de México, Saúl y Elena eran originarios de Baja California y no dudaron ni un segundo en bajar a ver que era aquel extraño humo que se veía entre la maleza. 

El accidente

Apenas dieron unos cuantos pasos cuando la pareja comenzó a mirar que algo andaba mal, miraron un automóvil que al parecer había perdido el control en la carretera y había terminado por estrellarse contra un árbol, Saúl de inmediato bajó un poco para auxiliar al conductor y a quienes se encontraban en aquel viejo auto de marca Chevrolet, mientras Saúl ayudaba al conductor, Elena revisaba el interior del vehículo para encontrar alguna pista que diera con la identidad de aquel hombre, Saúl logró sacar sano y salvo al conductor pero algo extraño los alertó, pues las placas del vehículo parecían ser de muchos años atrás, de un tiempo bastante antiguo, y que además no eran del país, Saúl y Elena pensaron que al tratarse de un automóvil clásico y en esas condiciones podría tener una placa falsa y ser de exhibición, por lo que decidieron no darle mucha importancia.



El extraño vehículo

Saúl hizo algunas notaciones que le parecían extrañas pues el conductor de aquel viejo Chevrolet con placas F93-420, vestía con prendas nada comunes para la época y menos para la edad que aparentaba, además, su aspecto parecía ser extranjero, Saúl y Elena decidieron no mostrarse extrañados ante la situación, aunque estaban en una nada usual, hasta que se presentó una incógnita que desataría una cadena de rarezas posteriores. Después de un breve registro a las pertenencias de aquel hombre, Elena encontró una cartera en la que se encontraban unos cuántos dólares americanos y una identificación, el hombre llevaba una identificación antigua en condiciones impecables, el hombre fue identificado como Yeung Cheuk de 23 años, pero al mirar su fecha de nacimiento, Saúl y Elena se quedaron pasmados, pues la fecha de nacimiento de aquel hombre era 12 de noviembre de 1928.



La zona del silencio

La pareja decidió dar aviso a las autoridades, pero en aquella zona conocida como la zona del silencio, ocurren cosas verdaderamente extrañas, las ondas de radio no pueden ser trasmitidas de manera normal y ningún aparato que funcione con ondas puede ser utilizado de una manera normal, por lo que no pudieron comunicarse con nadie. Balbuceando, el hombre comenzó a despertar, regresó a un estado consciente y la pareja al ver que estaba regresando, acondicionaron el piso para recostarlo, pero, aunque trataron de comunicarse, esto no pudo ser posible.




No hubo comunicación

Después de los inútiles intentos de comunicación, Yeung logró ponerse de pie, al parecer el accidente solo causó que se desmayara, por lo que caminó de manera normal. Saúl y Elena no dejaban de hacerse preguntas sobre quién era aquel extraño hombre y qué era lo que hacía en un lugar tan extraño como la zona del silencio, Yeung subió al auto y se negó ante el ofrecimiento de la pareja de llevarlo a un hospital para ser atendido, pero Yeung con señas les pedía que se alejaran del vehículo, así que decidieron retirarse del lugar.

Lo que hizo la pareja

La familia se dirigió al pueblo más cercano en el que informaron a las autoridades sobre lo ocurrido y las autoridades inmediatamente salieron al lugar de los hechos, revisaron kilómetros y kilómetros y no encontraron nada, Saúl y Elena permanecieron en espera de saber qué era lo que había pasado, pasaron las horas y Saúl y Elena decidieron ir a un hotel, donde recibieron una llamada del oficial en la que solo se pudo escuchar: "Hemos revisado todo el lugar, pero no hemos encontrado nada".

Lo extraño

En ese momento la pareja se mostró estupefacta, no podían creer lo que habían escuchado, así que decidieron regresar al lugar y corroboraron que efectivamente, el auto ya no se encontraba en el lugar, finalmente la pareja decidió regresar a casa y al llegar, Saúl se dio cuenta que aún tenían el carnet de aquel hombre, por lo que decidió buscar en Internet, fue ahí donde la pareja se quedó sin palabras, el hombre de la identificación, había registrado una entrada en el puerto británico de Liverpool, el 6 de marzo de 1952, bajo el mando del capitán Jones, cuatro meses después, la embarcación desapareció sin dejar rastro y no se supo más de ellos, el barco en el que viajaba era el SS Menelaos.




Las averiguaciones

Decidido a encontrar la verdad, Saúl investigó el número de placas del vehículo solo para encontrar que había una fotografía tomada en 1965, en la que aparece el automóvil en un accidente justo en esa zona, pero con un paisaje completamente distinto, ahora solo quedan las fotografías como evidencia de un misterio que quizás, nunca llegue a resolverse, y haciéndonos creer que los viajes en el tiempo, son totalmente posibles.



Y tú ¿Qué opinas? ¿Habrá sido el auto una máquina para viajar en el tiempo?

 

viernes, 27 de noviembre de 2020

La misteriosa Zona del Silencio

 


Las cosas que México tiene para maravillarte no solo están sus playas o ciudades coloniales. También puedes encontrar algunos lugares que atraen por su rareza o por las leyendas que existen en torno a ellos. Uno de estos sitios es la famosa Zona del Silencio, que se ubica en Bolsón de Mapimí, una parte desértica que se encuentra entre los estados de Durango, Coahuila y Chihuahua. Esta zona es conocida por las leyendas que incluyen teorías de este mundo y del espacio exterior.

Además de admirar el árido, pero igualmente bello paisaje podrás ser testigo de los fenómenos tan peculiares que suceden en la Zona del Silencio pues simplemente las brújulas se detienen, los radios dejan de captar señal ya que las ondas hertzianas dejan de transmitir por lo que también los relojes se detienen.

En esta región hay una flora y fauna bastante particular, ya que además de la típica biodiversidad del desierto como la tortuga del desierto, en La Zona del Silencio hay una simpática variedad de nopales color morado que contrastan con el pálido color de las rocas y arena.


Muchos han comparado a la Zona del Silencio con el Triángulo de las Bermudas, pues presentan ciertas similitudes y que en ambos lugares han ocurrido misteriosas desapariciones si se atreven a aventurarse más allá.

En los años 70 mucha gente se obsesionó con conocer la Zona del Silencio, pues se decía que había actividad extraterrestre. No obstante, su llegada provocó daños irreversibles.

La misteriosa Zona del Silencio

Rápidamente se esparció la noticia: en el norte de México existía un lugar en el que era imposible escuchar cualquier sonido. La gente lo llamó la Zona del Silencio. Las especulaciones aumentaron de manera precipitada y pronto las personas quisieron saber más de ella e incluso conocerla. Esto sin fijarse en el impacto negativo que tendría sobre el ecosistema.

Todo comenzó durante la década de 1970. En esa época, los pedazos de Athena, un cohete que pertenecía a la NASA, cayeron sobre la región que hoy pertenece a la Reserva de Mapimí sin una explicación aparente. Casi de inmediato, un grupo de especialistas estadounidenses llegó a la zona para recoger los restos del artefacto y acordonar el área. No obstante, se trataba de desechos altamente peligrosos por lo que no dejaron que nadie ajeno a la misión se acercara.

Al no recibir alguna razón convincente ante tal enigma, la gente comenzó a especular. Se decía que era un lugar en el que la radio y los relojes no funcionaban. También se aseguraba que existía actividad extraterrestre e incluso que en determinado espacio era imposible escuchar cualquier sonido. 

Años después, una parte de uno de cohetes Apollo de los Estados Unidos también cayó en la Zona del Silencio. Esto ocasionó que el gobierno estadounidense también hiciera una investigación de las características especiales de la zona. Ellos descubrieron que no solo las señales de radio no funcionan en el área. Tampoco lo hacen la televisión, ondas cortas, microondas o señales satelitales.


Un imán para los meteoritos

A pesar de que por varias décadas se han estudiado las causas de las características de la Zona del Silencio, los científicos siguen sin encontrar una explicación viable. Sin embargo, si han determinado que la Zona cuenta con altos niveles de magnetismo y es un lugar donde constantemente caen meteoritos. Esto ha ocasionado que algunos científicos especulen que pueden existir materiales inusuales o no conocidos que provoquen el constante silencio de la zona.

Ecosistema en peligro

Pronto, muchas personas vieron gran potencial para explotar el misterio que engendraba la región y comenzaron a ofrecer excursiones con la promesa de hacer vivir experiencias únicas y paranormales. La gente se había convencido de que se trataba de un lugar con una gran carga energética y empezaron a frecuentarlo para absorberla.

La situación se descontroló: la gente ya no sólo iba por aquellas creencias sino para extraer especies exóticas y venderlas a buen precio en el extranjero, generando así un daño tan severo que quizá nunca será reparado.

Entre las especies que más sufrieron tenemos a la tortuga del Bolsón (Gopherus flavomarginatus). Este legendario reptil ha sido llevado al borde de la extinción pues, además de ser comercializado de manera ilegal, su hábitat sufrió degradaciones significativas.


El intento por revertir el daño y preservar la vida

Finalmente, en un gran intento por preservar la vida silvestre, se creó la Reserva de la Biósfera de Mapimí en 1978 –ubicada entre los estados de Coahuila, Chihuahua y Durango–. Al mismo tiempo, se construyó el Laboratorio del Desierto –junto al cerro San Ignacio– cuya misión aún prevalece y consiste en desarrollar diversos proyectos, así como en aplicar programas que ayuden al repoblamiento de las especies.

El acceso fue restringido al público. Sin embargo, muchos grupos seguían llegando por lo que se encontró otra solución. Ante la insistencia de la gente por conocer el lugar, se creó un centro de visitantes controlado por los locales.

De esta manera, se logró una disminución importante del impacto negativo, dando paso a la instauración del turismo sostenible. No obstante, aún queda mucho por hacer pues, a pesar de los esfuerzos, la tortuga del Bolsón permanece amenazada, al igual que otras especies.

Reserva de Mapimí

Se encuentra al norte de la altiplanicie central mexicana –dentro del Bolsón de Mapimí– y está compuesta por gran parte de la riqueza desértica que hay en el país. 

Se estima que en la reserva habitan alrededor de 350 especies de plantas, 270 especies de vertebrados y otras especies que son endémicas y que se encuentran en peligro de desaparecer como el aguililla de cola roja, el halcón pálido, el pájaro carpintero, la tortuga del Bolsón, entre otras.

¿Se puede visitar la Reserva de Mapimí?

Aunque el acceso permaneció restringido durante mucho tiempo, ahora se puede visitar el Ejido La Flor y practicar ecoturismo. Aquí encontrarás distintos servicios para que puedas vivir una gran experiencia de manera segura y comprometida con la naturaleza:

  • Hospedaje en cabaña y área de camping.
  • Observación de la flora y fauna regional.
  • Talleres de educación ambiental.
  • Cabalgatas.

¡No lo olvides! Para provocar el menor impacto negativo, dentro de lo posible, es necesario que respetemos a las especies del sitio que visitemos y también que no extraigamos nada del entorno.